Clínica en las fronteras
Las respuestas subjetivas a las condiciones de vida actuales han puesto sobre el escenario clínico nuevas formaciones sintomáticas y exacerbado otras ya conocidas que obligan a investigar y replantear los dispositivos de la cura. Estas formaciones son cuerpos poliédricos complejos con aristas difusas, difícilmente clasificables; se hallan muchas de ellas más allá de la neurosis sin que puedan ser catalogadas a su vez como psicosis. En síntesis, se hallan en las fronteras mismas del saber. Allí habitan las anorexias, las bulimias, las adicciones, la violencia en todas sus formas, las crisis de angustia por indefensión, el desasosiego y la desesperanza hasta los bordes mismos del suicidio, etc.
Abordarlas supone una apuesta y un firme deseo de explorar estos territorios desde una óptica que, sin abandonar el saber ya conquistado, reformula nuevas interrogaciones y abre nuevas perspectivas en la cura.
Este trabajo debe ser el fruto de un compromiso colectivo. Por eso una de las propuestas esenciales de clínica en las fronteras se halla en la constitución de equipos clínicos con una configuración particular de acuerdo a las exigencias propias de cada caso.



